Lasso recurrió al mecanismo conocido como «muerte cruzada”.
El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, decretó la disolución de la Asamblea Nacional y solicitó la convocatoria a nuevas elecciones.
La decisión sustentada en el artículo 148 de la constitución confiere al presidente la potestad de disolver el Poder Legislativo una sola vez, dentro de los tres primeros años de su mandato, por tres causales: cuando la Asamblea se hubiere arrogado funciones que no le corresponden, por obstrucción al plan nacional de desarrollo o por grave crisis política y conmoción interna.
El termino «muerte cruzada», es un mecanismo constitucional que se produce en medio del juicio político iniciado en su contra, algo que el presidente ha negado y calificado como una maniobra política para desbancarlo.
Al disolver el congreso, también debe llamar a nuevas elecciones legislativas y presidenciales en seis meses, en las que se arriesga a perder el poder; será el tribunal electoral de Ecuador el que decida la fecha de las nuevas elecciones dentro de los siete días posteriores a la disolución de la Asamblea Nacional.
La decisión del presidente se produce cuando la Asamblea Nacional está dominada de mayoría opositora y llevaban adelante un juicio político a Lasso por supuesta malversación de fondos. La votación para decidir si se le destituía o no del cargo, debía producirse el sábado en la Asamblea, algo que evitó con la “muerte cruzada”.
«Esta es una decisión democrática, no solo porque es constitucional, sino porque le devuelve al pueblo ecuatoriano, a ustedes, el poder de decidir su futuro en las próximas elecciones», dijo Lasso.










