Despidieron al fotógrafo del burro-cebra; sus familiares exigen justicia por su muerte.

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Fotos: Luis Bautista / Border Zoom

Sus seres queridos pidieron reformas legales tras el atropellamiento fatal.

Familiares y amigos se congregaron en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe para despedir a Ricardo Villa Páez, el fotógrafo del burro-cebra en Tijuana, cuyo fallecimiento en un accidente con un taxi conmocionó a esta ciudad. Los asistentes vistieron camisetas con su imagen y su característica frase «No pasa nada», transformando el duelo en una marcha pacífica por justicia.

Karla Villa Valdez, hija del fotógrafo, reveló que sostendrá una reunión con la Fiscalía del Estado este lunes para conocer avances del caso. Con voz entrecortada pero firme, exigió reformas legales, dijo que las leyes actuales revictimizan a quienes pierden familiares por imprudencias ajenas y que su padre merece más que una simple multa para quien lo atropelló.

Fotos: Luis Bautista / Border Zoom

La caravana fúnebre se convirtió en un símbolo de protesta cuando decenas de vehículos con mensajes como «Justicia para Ricardo» partieron hacia el cementerio «Colinas del Descanso». Amigos de Ricardo recordaron cómo durante años retrató con su cámara a generaciones de turistas junto al icónico burro-cebra, convirtiéndose en parte fundamental del paisaje cultural de la Avenida Revolución.

La familia anunció que continuará su lucha legal mientras prepara un homenaje permanente al fotógrafo que inmortalizó la esencia de Tijuana.

Fotos: Luis Bautista / Border Zoom