Confirmaron la suspensión de la procesión del Domingo de Ramos y el aplazamiento de la Misa Crismal.
La Semana Santa de 2026 no se celebrará con normalidad en Jerusalén debido al conflicto bélico que azota la región. En una carta fechada el 22 de marzo, el patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, confirmó la cancelación de la procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos y el aplazamiento de la Misa Crismal, y advirtió que las celebraciones abiertas al público no podrán realizarse.
La Basílica del Santo Sepulcro, lugar tradicional de la crucifixión, sepultura y resurrección de Jesús, permanece cerrada al público desde el 28 de febrero por decisión de las autoridades israelíes, en el marco de restricciones más amplias sobre los principales lugares sagrados del casco antiguo de Jerusalén. A pesar del cierre, la Custodia de Tierra Santa confirmó que la vida litúrgica no se ha interrumpido en el interior del templo.
El cardenal Pizzaballa reconoció la incertidumbre que domina la situación y señaló que la coordinación con las autoridades y las demás iglesias cristianas obliga a improvisar día a día. Las iglesias de la diócesis permanecen abiertas, y los párrocos recibieron instrucciones de favorecer la oración y la participación de los fieles dentro de las posibilidades permitidas.
El patriarca convocó una jornada especial de oración para el próximo sábado 28 de marzo, invitando a rezar el Rosario para implorar el don de la paz. En su mensaje, apeló a la perseverancia y la fe: “Ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra. El sepulcro vacío es el sello de la victoria de la vida sobre el odio”.








