La tradición “Grindadrap” se realiza cada año en los meses de julio y agosto.
Una tradición de matanza en las Islas Feroe, cerca de Dinamarca, está terminando con las ballenas y delfines que recorren los mares de estos países europeos, cazadores esperan con cuchillos, lanzas y pistolas, la trayectoria de estos cetáceos para quitarles la vida y convertir el mar azul en corrientes de sangre.
“Grindadarp”, como se le conoce a esta tradición anual, dejó 175 ballenas sin vida el pasado domingo, pero un estudio por Sea Shepherd arrojado por los últimos 10 años, indican que esta cacería ha dejado por lo menos 6 mil 500 ballenas y delfines sin vida.
Los pobladores utilizan la carne para alimento y también para distribuirla a ciudades y países donde se prohíbe el consumo de carne de ballena, vendiéndola en el mercado ilegal.
Organizaciones de la sociedad civil, han puesto su inconformidad ante el gobierno danés, pero como respuesta han tenido sólo negaciones, argumentando que esta es una tradición añeja y forma parte del orgullo nacional.
En los últimos años, la inconformidad de los protectores de animales han sonado fuerte y, aunque Dinamarca ha mostrado una resistencia en cuanto a la tradición “Grindadarp”, ya han planteado algunas alternativas para dejar de matar a las ballenas y delfines que crucen accidentalmente por sus mares.










