En Tijuana urge diseñar calles para personas, no solo para autos, advierten urbanistas.
En Tijuana, la calidad de vida no debería medirse solo por la rapidez con la que circulan los automóviles, sino por la experiencia de quienes caminan la ciudad, así lo señaló Jair Navarro, arquitecto e integrante de la Sociedad de Urbanismo de la Zona Metropolitana de Tijuana, al subrayar que la caminabilidad es un factor clave para transformar los espacios urbanos, hacerlos más seguros, accesibles y humanos.
De acuerdo con Navarro, un entorno caminable genera un círculo virtuoso: más personas en la calle fortalecen el comercio, impulsan la interacción social y elevan la percepción de seguridad, dijo no se trata solo de colocar banquetas, sino de diseñar espacios con cruces seguros, rampas, señalización clara, sombra y mobiliario urbano que invite a quedarse.
El urbanista destacó que la caminabilidad no puede entenderse sin una mezcla equilibrada de vivienda, comercio, servicios y trabajo cercanos entre sí, cuando todo se encuentra a distancias cortas, explicó, disminuye la dependencia del automóvil y se crean comunidades más unidas con un sentido real de pertenencia.

Ejemplos internacionales como Barcelona o Copenhague, y nacionales como los corredores peatonales de Guadalajara y Ciudad de México, muestran que invertir en este tipo de entornos no solo revitaliza la vida cultural y económica, sino que también reduce la contaminación y mejora la salud pública. “Diseñar ciudades para peatones es diseñar ciudades para la vida”, puntualizó Navarro.
En Tijuana, los desafíos, mencionó son claros: colonias sin banquetas, vialidades hechas solo para autos y espacios públicos inseguros. Sin embargo, urbanistas ven una oportunidad histórica en priorizar al peatón y vincular la caminabilidad con un transporte público digno. De lograrlo, afirmaron, la ciudad podría dar un giro hacia una movilidad más humana, segura y sostenible.









