La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) continúa sin responder a la solicitud del Gobierno de Baja California para iniciar un proceso que permita subastar vehículos decomisados por el SAT en el cruce de Estados Unidos a México, unidades que durante meses se acumularon en El Chaparral y que recientemente fueron trasladadas a la zona de Otay 2.
La propuesta fue planteada desde septiembre del año pasado con la intención de despejar espacio y facilitar la apertura de más carriles en El Chaparral, uno de los puntos con mayor presión vial en la región. Sin embargo, casi seis meses después, autoridades estatales reconocen que el tema sigue atorado en gestiones y conversaciones para que el procedimiento se haga dentro de la legalidad.

El plan contempla primero dar oportunidad a los propietarios de recuperar sus vehículos, y en caso de no reclamarlos, proceder con la subasta. La urgencia, señalan, no solo es por movilidad: también por el destino de los autos que llevan demasiado tiempo inmóviles, expuestos al deterioro.
Por ahora no hay una fecha definida y todo depende de que ANAM y el SAT autoricen el arranque del proceso. Mientras no haya luz verde, el riesgo es que muchos de esos vehículos terminen convertidos en chatarra, no por decisión, sino por el simple paso del tiempo.







