Los desniveles son la mayor queja de los usuarios
A seis días de la apertura del primer tramo del Viaducto Elevado de Tijuana, la conversación en la calle se ha dividido: hay quienes celebran la magnitud de una obra federal con tramos de hasta 30 metros de altura en el Cañón del Matadero y un túnel sin precedente en Baja California, y otros que ya enumeran los detalles que urgen corregirse.
La principal observación ciudadana apunta al tráfico: dos carriles del viaducto terminan en lo que será la salida al Chaparral, pero por ahora esa salida opera como un solo carril, lo que genera un “cuello de botella” que se nota especialmente en las horas pico.

Otra queja recurrente son los desniveles también llamados vados o topes por los automovilistas, quienes relatan que hay ciertos puntos donde el vehículo “brinca” más de lo normal, como la sensación de un tope, y según especialistas en construcción, coincide con las zonas donde se unen las trabes del viaducto.
El ingeniero José Luis Zavala, de la CMIC, consideró que es un tema con solución técnica y relativamente directa: aplicar un relleno de asfalto para nivelar el tramo y reducir esos saltos para evitar un accidente a alta velocidad.










