Tras la histórica contracción de 2025, el flujo de divisas se estabiliza condicionado por las deportaciones de la administración Trump y factores demográficos.
El flujo de remesas hacia México inició el año con una recuperación moderada al captar 14 mil 457 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento anual del 1.4 por ciento de acuerdo con cifras del Banco de México. Este resultado contrasta positivamente con la caída del 4.6 por ciento observada en 2025, la primera contracción anual en más de una década, devolviendo cierta estabilidad a uno de los principales pilares de ingreso para millones de hogares en el país.
El impulso del periodo estuvo respaldado por el comportamiento de marzo, mes que registró un avance anual del 4.9 por ciento, considerado el mayor incremento desde finales de 2024 según análisis financieros de BBVA. A pesar de estas cifras positivas, especialistas en desarrollo y migración del Inter-American Dialogue advierten que el repunte actual responde más a un proceso de estabilización temporal que al inicio de un nuevo ciclo de expansión acelerada para las divisas.

La desaceleración estructural del flujo se encuentra estrechamente vinculada al endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump, cuya administración intensificó las deportaciones afectando a cerca de 500 mil personas en el último año. México ha sido la nación más impactada por estas medidas de control, concentrando más del 50 por ciento de las expulsiones de ciudadanos latinoamericanos, con la particularidad de que los operativos alcanzan ahora a trabajadores con arraigo de años en territorio estadounidense.
Adicionalmente, las investigaciones de organismos internacionales revelan un cambio demográfico determinante dentro de la comunidad mexicana en el exterior, la cual promedia veintiséis años de residencia en Estados Unidos. Debido a que el ciclo óptimo para el envío de dinero ronda las tres décadas, se estima que el envejecimiento natural de esta población ha reducido el padrón de remitentes activos en aproximadamente 500 mil personas, restando fuerza al motor tradicional de transferencias.
La dinámica actual del mercado refleja un menor número de operaciones individuales, pero con montos de transferencia más elevados, situando el promedio por envío en 531 dólares durante este arranque de año. Por el momento, el principal sostén radica en la contratación de personal mediante visas de empleo temporal agrícola H-2A, las cuales registraron un alza del 3 por ciento, perfilando una tendencia de crecimiento limitado que oscilará entre el 1 y 3 por ciento para el resto de 2026.









