Afirmó que «no volverán a haber elecciones» y acusó a la oposición de intentar «atrapar el gobierno».
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, declaró que su país no volverá a celebrar elecciones, en un discurso que marca el fin explícito de cualquier pretensión democrática. El pronunciamiento del exguerrillero de 80 años se produjo durante un mitin por el aniversario de la revolución sandinista, donde acusó a sus opositores de querer «atrapar el poder» a través de los comicios.
Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, han ejercido un control absoluto sobre la nación centroamericana durante años, manipulando elecciones, desmantelando instituciones y encarcelando a disidentes, según organizaciones de derechos humanos y la ONU. La Asamblea Nacional, controlada por la pareja, había extendido el mandato presidencial hasta 2027, pero ahora la celebración de comicios queda en duda.
El excandidato presidencial Félix Maradiaga, exiliado en Estados Unidos, afirmó que Ortega enterró la democracia nicaragüense hace mucho tiempo y que su declaración solo confirma que el cambio no puede venir de elecciones. El gobierno de Ortega-Murillo fue descrito por la comunidad internacional como una «farsa» tras las elecciones de 2021, donde el mandatario se declaró ganador con el 76% de los votos.
Ortega, quien ha gobernado Nicaragua aproximadamente 30 años, ha intensificado su autoritarismo desde las protestas de 2018. Su esposa se ha convertido en el rostro del gobierno tras una reforma constitucional en 2024 que la nombró copresidenta, consolidando su poder sobre el ejército, los tribunales y las instituciones del Estado.








