Activistas denuncian un ambiente de persecución.
A un año del inicio del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, organizaciones y activistas pro migrantes en la frontera de Tijuana, calificaron este periodo como especialmente difícil para las personas en situación migratoria. Denunciaron un aumento en las deportaciones, operativos de ICE y un ambiente que, aseguraron, tiene tintes de persecución.
Claudia Portella, administradora del Desayunador Salesiano del Padre Chava en Tijuana, expresó que la situación actual es “muy triste” y que las medidas parecen estar guiadas por temas raciales.

Portella dijo que actualmente se están deportando a personas que ya estaban desde hace años en la Unión Americana, incluyendo adultos mayores, personas con problemas de salud mental y migrantes que ya no hablan español tras décadas en Estados Unidos.
La activista advirtió que las medidas han impactado también a quienes trabajaron gran parte de su vida en aquel país y que ahora, de regreso en México, enfrentan dificultades económicas severas y falta de oportunidades laborales. Por ello, llamó a visibilizar estas historias y a atender la dimensión humanitaria del fenómeno migratorio en la región.








