La fundación mantiene campañas y alianzas con empresas e instituciones.
La demanda de alimentos entre personas en situación vulnerable ha aumentado durante los últimos dos años en Tijuana, de acuerdo con Maru Riqué, fundadora de Tijuana Sin Hambre, organización que actualmente distribuye alrededor de 3 mil 500 comidas diariamente mediante una red de 40 asociaciones y albergues en la ciudad.
Aproximadamente el 80% de los platillos entregados son destinados a mexicanos que han llegado a Tijuana después de abandonar sus comunidades de origen por situaciones relacionadas con violencia, pobreza o falta de oportunidades.

Para responder al incremento de solicitudes, Tijuana Sin Hambre mantiene una producción superior al millón de platillos al año y recibe apoyo tanto en especie como económico. Cerca del 70% de las aportaciones corresponde a insumos, mientras que el resto permite adquirir proteína y cubrir parte de los gastos necesarios para mantener en operación la cocina y la distribución de alimentos.
La organización cuenta además con la participación de alrededor de dos mil voluntarios, entre ellos estudiantes universitarios de gastronomía y nutrición, quienes colaboran en la preparación y entrega de los platillos. Ante el crecimiento de la demanda registrado durante los últimos dos años, la fundación mantiene campañas y alianzas con empresas, instituciones y eventos deportivos para reunir alimentos y recursos que permitan sostener la atención diaria.








