El defensa francés decidió la final en el minuto 115 donde el VAR fue protagonista.
En una noche cargada de dramatismo, el Barcelona levantó la Copa del Rey tras imponerse 3-2 al Real Madrid en una final que tuvo de todo, dominio azulgrana, remontada merengue y un desenlace de infarto con Jules Koundé como héroe inesperado. El defensa francés, hasta entonces secundario de Lamine Yamal, selló el triunfo con un misil en el minuto 115 cuando todo apuntaba a los penaltis.
El partido comenzó como un monólogo culé, con un Pedri inspirado que abrió el marcador a los 30′ con un zurdazo imparable tras asistencia magistral de Yamal. El Barça llegó a tener el 87% de posesión en el primer cuarto de hora, exhibiendo un juego de toque que dejó al Madrid como mero espectador. Pero la falta de puntería y dos decisiones polémicas del VAR, que ignoró un penalti claro de Asensio sobre Cubarsí, mantuvieron vivos a los blancos.
El giro llegó tras el descanso: un Mbappé invisible en la primera mitad despertó para marcar de falta (67′) y asistir en el 1-2 de Tchouaméni (77′). Cuando el Madrid olía la victoria, Ferran Torres aprovechó un pase dorado de Yamal para empatar (85′). La polémica estalló en el 93′ cuando el árbitro anuló un penalti a Raphinha tras revisión del VAR, el mismo sistema que había omitido acciones claras a favor del Barça.
En la prórroga, con el Madrid físicamente quebrado, Koundé emergió como figura inesperada, recibió en la frontal, dejó a un rival y disparó para escribir su nombre en la historia del clásico. El triunfo corona una temporada irregular del Barça y deja al Madrid con la amargura de haber desperdiciado su remontada, en un partido que reflejó lo mejor y lo peor de ambos equipos.










