El Rebaño se impuso 1-0 en el Estadio Akron con gol de Armando González, afianzándose como líder del torneo.
Chivas llegó al Clásico Nacional con paso perfecto y una misión clara: demostrar que su liderato en la Liga MX no es producto del calendario, sino de un proyecto sólido. Con seis puntos de seis posibles, el Rebaño defendió su credibilidad ante su acérrimo rival, el América, en un Estadio Akron que vibró con la intensidad de su equipo desde el primer minuto.
El conjunto rojiblanco presionó alto, movió el balón con criterio y encontró recompensa en el momento justo. Armando González apareció con determinación para atacar el espacio y definir con personalidad, marcando el gol que inclinó la balanza. Una acción de lectura fina y ejecución precisa reflejó a un equipo que sabe a lo que juega y que no se achica ante las circunstancias.

En el complemento, América tomó el control del balón y adelantó líneas en busca del empate, pero se topó con una defensa ordenada y un bloque compacto que cerró espacios con disciplina. Chivas supo sufrir, administró la ventaja y entendió los tiempos del partido, demostrando inteligencia competitiva más que dominio abrumador.
Con este triunfo, Chivas confirma un arranque impecable: 6 de 6 puntos, superliderato firme y una plantilla que combina juventud, carácter y determinación. El mensaje es claro para el resto del torneo: el Rebaño no solo quiere competir, quiere marcar el ritmo de la Liga MX y perfilarse como protagonista serio en la pelea por el título.









