Los equipos de rescate continúan la búsqueda entre el barro y los escombros seis días después del derrumbe de un glaciar.
El balance provisional del devastador deslave ocurrido la semana pasada en el Himalaya superó este martes la barrera de los 1,000 muertos, mientras los equipos de rescate siguen buscando entre el barro y los escombros a posibles supervivientes. Casi 4,500 personas siguen desaparecidas en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet, seis días después del gigantesco alud que arrasó la región tras el derrumbe de un glaciar.
Aunque las esperanzas de encontrar supervivientes disminuyen con el paso de los días, los equipos de rescate continúan explorando en el lado nepalí varios túneles en los que podrían haberse refugiado un centenar de obreros. Con ayuda de explosivos, equipos de perforación y excavadoras, los rescatistas lograron abrirse paso hasta varios de ellos, pero hasta ahora solo han conseguido extraer algunos cadáveres. Especialistas llegados de India, China y Corea del Sur acudieron en apoyo de los equipos nepaleses.

En el lado chino, más de 2,000 socorristas también están movilizados en busca de supervivientes o para restablecer las comunicaciones en las zonas siniestradas. Según el último balance, las autoridades de los dos países han contabilizado un total de 1,003 muertos: 987 en Nepal y 16 en China. En total hay hasta ahora 4,462 desaparecidos: 3,916 en Nepal y 546 en el Tíbet.
Con todas las morgues desbordadas, las autoridades nepalesas autorizaron el entierro de las primeras víctimas por razones sanitarias. En India, las autoridades de Uttar Pradesh recuperaron 17 cadáveres a varias decenas de kilómetros aguas abajo del lugar de la catástrofe.









