Mexicali y Tecate son los municipios que han mostrado mayor disposición.
La muerte de María Belén, ocurrida el 1 de julio después de descender de una unidad de transporte público, evidenció las deficiencias que persisten en la infraestructura de movilidad urbana y la falta de espacios seguros para el ascenso y descenso de pasajeros en Baja California.
El director del Instituto de Movilidad Sustentable, IMOS, Jorge Alberto Gutiérrez Topete, reconoció que existe un déficit importante de paraderos en el estado y explicó que su instalación corresponde principalmente a los ayuntamientos, responsables de adecuar las vialidades y garantizar puntos seguros para los usuarios.

La falta de estos espacios afecta tanto la seguridad de peatones y pasajeros como la operación de las rutas, debido a que las unidades terminan realizando descensos en zonas sin señalización. Los paraderos pueden habilitarse con postes informativos, marcas sobre el pavimento y señalética visible, sin necesidad de construir grandes estructuras.
Mexicali y Tecate son los municipios que han mostrado mayor disposición para avanzar en la planeación de paraderos, mientras que en otros ayuntamientos la colaboración ha sido limitada. Tras el caso de María Belén, el IMOS insistirá para que los gobiernos municipales destinen recursos a esta infraestructura en sus próximos presupuestos.









