Anunció un paquete de medidas comerciales agresivas que afectarán a socios comerciales clave, incluyendo a México con aranceles diferenciados.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció una nueva estructura arancelaria que establece un mínimo del 10% para la mayoría de importaciones, con tasas diferenciadas según el país de origen. Durante su discurso en la Rosaleda de la Casa Blanca, mostró un cartel con tres columnas: países, aranceles que aplican a Estados Unidos y los nuevos gravámenes recíprocos con descuento. La medida busca proteger la industria nacional, según el mandatario, quien acusó a otros países de «hacer trampa» en el comercio internacional.
México y Canadá recibieron un trato especial gracias al T-MEC, manteniendo el 0% para productos que cumplan las reglas de origen. Sin embargo, las manufacturas mexicanas que no califiquen bajo el tratado pagarán 25%, mientras que los energéticos y potasa tendrán 10%. Trump dejó abierta la posibilidad de ajustar estos porcentajes a 12% si se modifican las órdenes ejecutivas vigentes, aunque mantendrían el acceso preferencial para los bienes T-MEC.
El resto de Latinoamérica enfrentará principalmente el arancel base del 10%, con dos excepciones notables: Nicaragua recibirá 18% y Venezuela 15%. Cuba quedó totalmente excluida del esquema por el embargo comercial vigente. Estas medidas contrastan con los gravámenes más severos impuestos a los principales socios comerciales: China tendrá que pagar 34% y la Unión Europea 20% en sus exportaciones estratégicas.

Un elemento clave del anuncio fue el arancel universal del 25% para vehículos importados, que entró en vigor inmediatamente después del discurso. Trump justificó esta medida señalando el daño histórico a la industria automotriz estadounidense. El calendario de implementación es escalonado: el 10% general comenzará el 5 de abril, mientras que las tasas específicas por país se aplicarán a partir del 9 de abril.
El presidente no proporcionó detalles sobre la metodología para calcular los porcentajes, generando dudas entre analistas comerciales. Afirmó que los nuevos aranceles representan aproximadamente la mitad de lo que otros países cobran a productos estadounidenses, incluyendo lo que llamó «barreras ocultas y manipulación monetaria». Esta aproximación, según Trump, muestra «misericordia comercial» frente a lo que podría haber sido una reciprocidad total.
La política anunciada busca revitalizar la manufactura nacional, según la visión expuesta por el mandatario, quien prometió que las «fábricas muertas» revivirán con estas medidas. Sin embargo, economistas advierten sobre posibles efectos colaterales, incluyendo represalias comerciales y aumento de precios para consumidores estadounidenses. El impacto podría ser particularmente sensible para México, cuyo comercio bilateral con Estados Unidos supera los 600 mil millones de dólares anuales.
La implementación de estos aranceles marca un punto de inflexión en la política comercial estadounidense, con consecuencias aún por evaluar para la economía global. Trump aseguró que los fondos recaudados se destinarán a reducir impuestos internos y pagar deuda pública, aunque expertos cuestionan la sostenibilidad de este enfoque a largo plazo.











