Dueño de Santos y Atlas está prófugo por presunta defraudación fiscal.

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La FGR busca al directivo tras no presentarse a audiencia, club Santos cuestiona legalidad de la orden.

Alejandro Irarragorri, presidente de Grupo Orlegi y propietario de los clubes Santos Laguna y Atlas, fue declarado prófugo de la justicia federal tras no comparecer a una audiencia el 24 de marzo por un caso de presunta evasión fiscal de 17 millones de pesos. Un juez federal emitió orden de aprehensión al considerar que el empresario se «sustrajo a la acción de la justicia» al incumplir sin justificación el requerimiento judicial.

El caso se remonta a 2017, cuando la Procuraduría Fiscal de la Federación acusó a Irarragorri de usar un esquema irregular para omitir el pago de ISR correspondiente a 54.2 millones de pesos pagados mediante un fideicomiso a 26 jugadores y miembros del cuerpo técnico del Santos Laguna, incluyendo figuras como Néstor Araujo, Djaniny Tavares y el exentrenador José Manuel «Chepo» de la Torre. Las autoridades alegan que se utilizó un contrato colectivo con el Sindicato Hotelero para catalogar indebidamente los pagos como «indemnizaciones exentas».

Aunque el delito imputado no amerita prisión preventiva automática, la Fiscalía General de la República (FGR) podría solicitarla si demuestra riesgo de fuga. El juez Luis Alfredo Mendoza García había citado inicialmente a Irarragorri el 20 de marzo por videoconferencia, pero ordenó que la siguiente audiencia fuera presencial en Torreón, Coahuila, a la que el empresario no asistió.

Santos Laguna respondió con un comunicado cuestionando el procedimiento judicial, alegando que Irarragorri «no fue apercibido sobre consecuencias por su inasistencia» y denunciando «intentos de presión disfrazados de actos judiciales». El club, actualmente en la Liga MX, no aclaró el paradero de su dueño, quien también controla al Atlas de Guadalajara.

Expertos legales señalan que el caso podría escalar si la FGR demuestra que hubo una estructura deliberada para evadir impuestos. Mientras tanto, la ausencia de Irarragorri complica su situación jurídica, pues el auto de prófugo le impide resolver el caso en libertad.