Empleados suelen caer en los engaños.
La extorsión telefónica se posicionó como la principal modalidad delictiva que golpea a los pequeños comercios en Tijuana, así lo aseguró Mónica Alfaro, directora de la Cámara Nacional del Comercio Pequeño (CANACOPE), quien alertó por el impacto en los negocios de barrio y emprendimientos con poco margen de maniobra.
El foco, señalaron, está en los abarrotes y cafés, en parte por el volumen de establecimientos en la ciudad y porque son dos de los giros con mayor presencia dentro de la cámara, lo que los vuelve un termómetro constante para detectar cómo se está moviendo este tipo de delito.

El patrón, explicaron no suele ser por amenazas abiertas, sino por “confianza”: los delincuentes investigan nombres de dueños o gerentes, esperan a que esas personas salgan del negocio y después llaman para hacerse pasar por ellos, pidiendo depósitos a una cuenta con un pretexto urgente, logrando que empleados caigan en el engaño.
Sobre el “cobro de piso” (entendido como una exigencia periódica bajo amenaza directa), se informó que no hay reportes entre los agremiados, aunque se reconoció que existen muchos comercios fuera del gremio, por ello el organismo hizo una invitación a sumarse para recibir orientación y canalización en caso de detectar intentos de extorsión.








