A pesar de que llenar el tanque en México representa un ahorro económico, el tipo de cambio y las filas en las garitas limitan la llegada de consumidores estadounidenses.
El precio de la gasolina en San Diego continúa por encima del que se ofrece en Tijuana. Aunque esta diferencia representa un ahorro para quienes deciden cargar combustible en México, actualmente no ha generado un incremento importante en las ventas de las estaciones de servicio de esta frontera. Este domingo, la gasolina regular en Tijuana se vende en alrededor de 23.39 pesos por litro, mientras que en San Diego el costo equivale aproximadamente a 25.50 pesos por litro, lo que significa un ahorro estimado de 120 pesos al llenar un tanque de 60 litros en territorio mexicano.
Sin embargo, los consumidores consideran diversos factores al decidir dónde abastecer sus vehículos. Entre los automovilistas existen opiniones divididas; mientras algunos prefieren cargar en Tijuana por el beneficio económico directo, otros señalan que prefieren hacerlo en Estados Unidos debido a la percepción sobre el rendimiento y la calidad del combustible.

Por su parte, Alejandro Borja, enlace ejecutivo de la Cámara Nacional de Comercio ante el Instituto Nacional de Energía en Tijuana, explicó que la estabilidad del tipo de cambio ha reducido el impacto positivo que anteriormente registraban los comercios locales. En etapas previas, un dólar más fuerte impulsaba de forma considerable las ventas en las gasolineras fronterizas, situación que en el escenario económico actual no se percibe con la misma intensidad.
A esto se suman los prolongados tiempos de espera en los cruces internacionales hacia Estados Unidos, los cuales frecuentemente superan las tres o cuatro horas. Esta congestión en las garitas desmotiva a los residentes de San Diego a cruzar la frontera únicamente para cargar combustible, disminuyendo el flujo de visitantes que tradicionalmente aprovechaban sus viajes de fin de semana para abastecerse.

Como consecuencia de esta combinación de factores, las estaciones de servicio en Tijuana mantienen un consumo promedio por vehículo por debajo de los 200 pesos, lo que confirma que la brecha de precios entre ambas ciudades no ha sido suficiente para detonar las ventas en la región.









