Ambientalistas creen que la playa debe ser cerrada al público.
Justo en la playa donde millones de galones de aguas sucias se descargan en Tijuana, acuden familias enteras y el gobierno no está haciendo nada para proteger a los niños que «perdón por la expresión» pero están nadando entre excremento.
En el mar que México comparte con Estados Unidos, desde hace años, los gobiernos permitieron que los fraccionamientos sobre la costa arrojaran sus aguas negras al océano.

Además de las especies afectadas en el mar, los seres humanos corren peligro al meterse a estas aguas contaminadas, pero no hay ni siquiera un letrero que advierta sobre el foco de infección.
Asociaciones han documentado los niveles de contaminación desde 2015. Los monitoreos arrojaron por ejemplo que en 2020 el 85.7% de las muestras salieron negativas, es decir, con playas contaminadas y en 2021 el 75%.

Pese al negativo historial de resultados, las autoridades municipales consideran en estos momentos que las playas son aptas para la recreación humana.
A la playa no sólo acuden bañistas. A unos metros de la mayor descarga de aguas contaminadas, personas estaban pescando animales para comérselos y tampoco sabían de la contaminación.

Ese día, temprano acudimos a la toma de muestras científicas con las asociaciones Tijuana Waterkeeper y Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental.
100 enterococos, el elemento de medición de los contaminantes en el mar, es el nivel que Estados Unidos considera como playa contaminada, mientras que en México es de 200. Ese día, de las cuatro muestras tomadas, dos salieron arriba de la norma, una de ellas donde las personas estaban pescando y la otra donde los bañistas estaban disfrutando.

El gobierno estatal de Baja California, a petición de Estados Unidos está realizando medidas para reducir los contaminantes que terminan en el océano, pero para solucionar el problema en esta playa en específico pretenden construir un colector que lleve las aguas residuales a una planta de tratamiento en el vecino municipio de Rosarito.

Mientras tanto, para los ambientalistas esta playa, a la que no acuden los hijos de los políticos porque saben del nivel de contaminación, debería estar clausurada, hacer algo para que los niños ya no naden entre excremento sin saberlo.








