Tras el ataque, autoridades establecieron varias restricciones.
Atiq y Ashraf Ahmed estaban siendo entrevistados por varios medios de comunicación, cuando tres falsos periodistas llegaron en motocicletas y comenzaron a dispararles frente a las cámaras.
Los hermanos políticos estaban presos por homicidio y por temas relacionados con actividades mafiosas, iban escoltados por elementos de la policía y se dirigían a un centro médico cuando los asesinaron en Prayagraj, una ciudad del estado Uttar Pradesh.
Los agresores inmediatamente se entregaron tras el atentado, uno de ellos gritó “Jai Shri Ram” (“Alabado el Señor Ram”), una frase que se ha convertido en una especie de grito de guerra para los nacionalistas hindúes en su campaña contra los musulmanes.
Luego del atentado, las autoridades prohibieron reuniones de más de cuatro personas, cortaron el acceso a internet y el servicio de telefonía celular en la ciudad de Prayagraj.









