Nuevo pontífice pide liberación de prisioneros y reunificación familiar mientras conflicto cumple tres años.
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el papa León XIV dedicó parte fundamental de su primer discurso público al conflicto en Ucrania, donde la guerra entre Rusia y Ucrania cumple 1,095 días. Con voz grave y gesto solemne, el sucesor de Francisco señaló: «Llevo en el corazón el martirio del pueblo ucraniano», instando a una solución negociada que garantice no solo el cese de bombardeos, sino una reconciliación verdadera.
El mensaje llega en momento crítico, cuando las posiciones entre Moscú y Kiev parecen irreconciliables. Mientras Vladimir Putin insiste en negociaciones sin condiciones previas, Volodymyr Zelensky mantiene su exigencia de retiro total de tropas rusas como requisito para diálogos. El pontífice resaltó la urgencia de devolver a cada niño a su hogar y liberar a civiles en centros de detención, en referencia a los 11,000 ucranianos presuntamente deportados a Rusia según denuncias de ONU.

Analistas vaticanos destacan que León XIV retomará el estilo diplomático de Juan Pablo II durante la Guerra Fría, pero adaptado a las complejidades del siglo XXI. Su llamado coincidió con el 80° aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, fecha que utilizó para advertir sobre los riesgos de una guerra fragmentada globalmente.
La Secretaría de Estado ya habría iniciado contactos discretos con ambas naciones en conflicto, aunque el Vaticano mantiene silencio oficial sobre posibles mediaciones. Lo cierto es que el tono empleado por el primer papa estadounidense sugiere que Ucrania será prioridad en su agenda pastoral y geopolítica.








