El expresidente de Perú, Pedro Castillo, solicitó asilo a México.
La cancillería peruana convocó al embajador mexicano en Lima, Pablo Monroy, para transmitirle su rechazo por las “expresiones de las autoridades mexicanas” (Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard), pues constituyen una injerencia en los asuntos internos de dicho país.
Dina Boluarte, la nueva presidenta de Perú, anunció que formará un nuevo gobierno tras la destitución y detención de Pedro Castillo, acusado de intentar dar un golpe de Estado.
Castillo, ahora expresidente, dictó poco antes el cierre temporal del Parlamento, la instauración de un ejecutivo de emergencia nacional, la convocatoria sin consulta ciudadana de una asamblea constituyente y el gobierno, y una reorganización de todos los organismos del sistema de justicia; medidas que no obtuvieron el aval de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, el Tribunal Constitucional, el Poder Judicial, e incluso los propios miembros de su gabinete.
Seguidores del exmandatario Pedro Castillo mostraron su descontento en las calles de Perú y han exigido su liberación y la convocatoria a nuevas elecciones.







