Daños en infraestructura, hospitales y embajadas complican el rescate y la distribución de ayuda humanitaria.
Un fuerte terremoto de magnitud 7.3 golpeó las costas de Vanuatu, dejando al menos 14 muertos y más de 200 heridos. Los equipos de rescate trabajan intensamente para localizar a personas atrapadas bajo los escombros.
El sismo ocurrió a 57 kilómetros de profundidad y 30 kilómetros al oeste de Port Vila, la ciudad más grande del país. Fue seguido por múltiples réplicas significativas. Las autoridades cancelaron una alerta de tsunami dos horas después, pero pidieron a la población mantenerse lejos de las costas.
El hospital central de Port Vila sufrió graves daños, obligando a los médicos a operar en un centro de triaje improvisado. Según la Cruz Roja, el suministro de agua también ha sido afectado, complicando aún más la situación sanitaria.

Videos en redes sociales muestran rescatistas civiles y militares utilizando herramientas manuales para liberar a sobrevivientes atrapados en edificios colapsados. Tres personas fueron rescatadas con vida, pero los esfuerzos avanzan lentamente debido al daño generalizado en caminos y comunicaciones.
Edificios diplomáticos, como las embajadas de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, sufrieron daños significativos. Sin embargo, los países han informado que su personal se encuentra a salvo.
Australia anunció el envío de equipos de rescate y asistencia médica de emergencia, mientras que otras naciones esperan la evaluación de los daños en el aeropuerto, cuya pista también resultó afectada. El evento destaca la vulnerabilidad de la región, ubicada en una zona de alta actividad sísmica.








