La presidenta señaló que las irregularidades detectadas por la UIF no equivalen a una confirmación de nexos con grupos delictivos.
La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió a las acciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y de la Unidad de Inteligencia Financiera de México, que congelaron cuentas de exfuncionarios y personas presuntamente vinculadas al Cártel de Sinaloa, entre ellos Carlos Torres Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila. Durante su conferencia matutina, la mandataria aclaró que los reportes de la UIF no constituyen una prueba de vínculos delictivos.
Sheinbaum explicó que la labor de la UIF es notificar e investigar anomalías financieras, y que la detección de irregularidades en las cuentas de los involucrados no significa que tengan nexos con grupos criminales. Señaló que la dependencia puede solicitar la suspensión temporal o el congelamiento preventivo de cuentas sin que ello derive automáticamente en un proceso judicial.

La presidenta precisó que la normativa otorga derecho de audiencia a los afectados para aclarar el origen de sus fondos ante la UIF. Asimismo, diferenció las situaciones legales de las personas señaladas y destacó que, aunque no todas las investigaciones derivan en acciones de la Fiscalía, algunas de las personas cuyas cuentas fueron congeladas ya tenían carpetas de investigación abiertas.
La mandataria enfatizó que el congelamiento de cuentas es una medida administrativa y preventiva, no una sentencia.









