Es un emprendimiento de una pareja que encontró en esta frontera las oportunidades.
La Fábrica del Dulce es un negocio dedicado a la elaboración y venta de dulces típicos mexicanos cuyos fundadores son Viridiana Álvarez del estado de Guanajuato y Marco Antonio de Nayarit, pero ambos encontraron en Tijuana un lugar para hacer lo que más les gusta.
La pareja inició vendiendo su producto por mayoreo a dulcerías en esta ciudad, pero fue durante la pandemia cuando tuvieron que salir a los mercados sobre ruedas a ofrecer sus mercancías, esto debido a que sus clientes les dejaron de comprar.
Fue ahí donde se hicieron de popularidad entre la población e iniciaron con el proyecto de la Fábrica de Dulces, que hoy se ubica en la calle segunda del centro de Tijuana.

Para Marco Antonio su mayor recompensa es cuando un cliente, con los dulces que él elaboró, recuerda a algún ser querido o un lugar en específico, porque dice que es muy bonito saber cómo a través de la gastronomía se pueden despertar tantos sentimientos.
Los tiempos para crear algunos productos son largos, incluso pueden durar hasta días, como el caso de los “enmielados” de camote y calabaza. Pero por darles otro ejemplo, los dulces de leche tienen un tiempo de elaboración de alrededor de cuatro horas, explicó Viridiana Álvarez.
En su comercio se pueden encontrar: cocadas, manguitos enchilados, rollos de guayaba, jamocillos de mazapán, camotes, calabazas, calaveritas de azúcar, entre otros dulces típicos mexicanos.











