Son los peores enemigos de los narcotraficantes.
A los perros policía se les entrena, para protección y detención de personas o detección de narcóticos o explosivos.
Por unos momentos dejé de ser periodista para convertirme en alguien que se niega a obedecer a la autoridad y formar parte del entrenamiento de estos agentes. Nos pidieron esconder un artefacto con estupefacientes en un automóvil para que los elementos k9 lo encontraran.

En los entrenamientos no se usan drogas reales, sino pseudo aromas que venden compañías especializadas.

La clave de un perro policía es que ame los premios o recompensas, por ejemplo una pelota, para que con ejercicios de repetición y precisión, de fácil a difícil, detecte lo que se le pide. Desarrollan tal capacidad que de nada sirve envolver la droga o poner otros aromas para tratar de despistar al perro, aseguró Fernando Enrique Paniagua, directos de operaciones caninas de la guardia estatal de Baja California.

Los elementos caninos detectan lo que los policías humanos difícilmente encontrarán, en los lugares menos esperados.
En la unidad canina de la guardia estatal de Baja California, el entrenamiento inicial de un perro policía es de 12 semanas; luego otras 12 semanas con el elemento humano que será su compañero; después siguen practicando un día por semana en su ciudad y una vez al mes a nivel estatal. Cada seis meses se les evalúa y cada año deben pasar una certificación para seguir operando.

LA VIDA DE UN PERRO POLICÍA
Beto es el primer campeón que no es estadounidense del torneo Top Dog en el suroeste de Estados Unidos y noroeste de México, el mejor perro policía de 2019 y 2020.
Es un pastor belga de 7 años que ha detenido a peligrosos delincuentes y ha detectado drogas en el Estado de Baja California con presencia de los cárteles Arellano Félix y Sinaloa.

Empezó como la mayoría de los perros policía, entre el año y medio y dos años de vida. El promedio de jubilación de estos animales es a los 9 años, pero al terminar su carrera seguirá con su entrenador, Fernando Enrique Paniagua, ya no como compañero sino como mascota.
En el trabajo los perros siempre están con su compañero y al finalizar la jornada también se van juntos a casa, aunque la corporación cuenta con espacios para los animales en caso de que algún día no puedan ir al hogar.

Durante los años de servicio de un perro policía, tanto la comida como las atenciones médicas, son cubiertas por el gobierno. Cuando se jubila y se convierte en mascota, la responsabilidad pasa al entrenador.
Los perros policía a los que se les entrena para protección y detención de personas deben ser razas grandes porque su fuerza física debe soportar los entrenamientos y operativos.

A los que se les capacita para detección de narcóticos o explosivos pueden ser razas pequeñas, pero no es común, porque las corporaciones suelen entrenarlos para todas las funciones.
A los perros policía de Baja California se les instruyó en francés porque los primeros capacitadores en esta región venían del país galo y además porque es una ventaja durante los operativos.









