Cierre del estrecho de Ormuz amenaza con desatar una crisis energética global.

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La respuesta de Irán tras la ofensiva de EUA e Israel paraliza el tránsito del 20% del petróleo mundial.

El cierre del estrecho de Ormuz, ejecutado por Irán este sábado 28 de febrero de 2026 como represalia ante la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel, ha puesto en alerta máxima a los mercados internacionales. El bloqueo de este «punto de estrangulamiento» estratégico interrumpe el flujo de más de 21 millones de barriles de crudo diarios.

Analistas financieros advierten que la parálisis de esta vía, por donde transita la quinta parte del consumo global de petróleo, podría disparar el precio del barril Brent por encima de los 110 USD en las próximas horas. La medida también afecta drásticamente el suministro de Gas Natural Licuado (GNL), especialmente el proveniente de Qatar, comprometiendo la seguridad energética de Europa y Asia.

Entre las principales afectaciones proyectadas se encuentran:

-Impacto en Asia: Países como Japón y China, que importan hasta el 90% de su crudo por esta ruta, enfrentan un riesgo inminente de desabastecimiento.

-Inflación Logística: El aumento en las primas de seguros para buques y el desvío de rutas comerciales encarecerán el transporte marítimo a nivel sistémico.

-Mercados Financieros: Tras el anuncio del cierre, se ha registrado una caída en activos de riesgo como el Bitcoin y una huida de inversionistas hacia el oro y el dólar.

El Consejo de Seguridad de la ONU sesionará de emergencia para evaluar el impacto de este bloqueo en la economía global, mientras la OPEP analiza elevar la producción en otras regiones para mitigar la escasez.