Estudios medirán el impacto económico y en la salud por más de mil días consecutivos de afectaciones en la costa fronteriza.
El cauce del río Tijuana continúa arrastrando aguas residuales, basura, sedimentos y sustancias químicas hacia las costas de San Diego, provocando que varias playas permanezcan cerradas por más de mil días consecutivos debido a los riesgos que representa la contaminación para la salud pública.
La vicepresidenta de Asuntos Públicos Internacionales de la Cámara Regional de Comercio de San Diego, Kenia Zamarripa, advirtió que esta problemática no solo afecta al medio ambiente, sino que también ha generado pérdidas económicas para los sectores que dependen de la actividad turística en la región fronteriza.

Las afectaciones se extienden desde Imperial Beach hasta Coronado, donde las autoridades mantienen de forma recurrente alertas para evitar que la población ingrese al mar ante los altos niveles de contaminación detectados en el agua.
Además del impacto ambiental, hoteles, restaurantes y comercios han resentido la disminución de visitantes derivada de los cierres de playas. Actualmente, autoridades del condado de San Diego realizan estudios para medir las afectaciones económicas y a la salud pública ocasionadas por esta crisis, cuyos resultados preliminares se prevé sean presentados en octubre.









