La moneda será retirada de circulación por su alto costo de producción frente a su valor nominal.
La Casa de Moneda de Estados Unidos en Filadelfia produjo el último centavo bajo supervisión del tesorero Brandon Beach. La decisión responde a la orden ejecutiva del presidente Donald Trump emitida en febrero mediante redes sociales. La producción se suspendió oficialmente al determinar que acuñar cada moneda costaba casi cuatro veces su valor facial.
La moneda de un centavo mantendrá su curso legal pese a dejar de fabricarse. Minoristas enfrentan desafíos operativos al implementar diferentes sistemas de redondeo para transacciones en efectivo. Algunas cadenas comerciales como Kwik Trip asumirán pérdidas millonarias al redondear siempre a favor del cliente.

Expertos señalan que el proceso de eliminación ha resultado caótico por falta de lineamientos federales. Mark Weller de Americans for Common Cents comparó la situación con transiciones más organizadas en Canadá y Australia. El vacío regulatorio podría generar conflictos legales en estados con regulaciones estrictas sobre redondeo de precios.
El ahorro por suspender la producción podría verse contrarrestado por mayor demanda de níqueles, de fabricación más costosa. Estudios de la Reserva Federal proyectan que el redondeo costará a consumidores aproximadamente seis millones de dólares anuales.







