La medida, aún en revisión, ampliaría controles de seguridad y afectaría al menos a 11 países.
El gobierno estadounidense analiza imponer restricciones de viaje a ciudadanos de once países, según documentos internos filtrados a medios. La iniciativa, impulsada bajo la administración Trump, busca actualizar protocolos de seguridad nacional mediante la creación de dos categorías: una «lista prioritaria» con veto total de entrada y otra con limitaciones severas a visados.
Entre los países bajo posible prohibición destacan Afganistán, Corea del Norte, Irán, Siria y Venezuela, junto a naciones como Somalia, Yemen y Cuba. Una segunda lista incluiría a Rusia, Pakistán, Haití y Myanmar, donde se aplicarían restricciones parciales. La propuesta, elaborada por asesores de seguridad, aún no ha sido aprobada por la Casa Blanca y podría modificarse.

Este plan retoma la estrategia de controles migratorios implementada en 2017, conocida como la «prohibición musulmana», pero amplía su alcance geográfico. El objetivo es mitigar riesgos asociados a «países con sistemas de verificación débiles o amenazas terroristas latentes».
Analistas advierten que la medida podría generar tensiones diplomáticas, especialmente con gobiernos como el de Venezuela o Cuba, ya sujetos a sanciones. Organizaciones de derechos humanos critican el enfoque, argumentando que generaliza riesgos y afecta a poblaciones vulnerables.
La Casa Blanca no ha confirmado los detalles, pero insiste en que «la seguridad nacional es prioridad». Si se implementa, esta sería la cuarta actualización a las políticas de viaje bajo el mandato de Trump.









