El atraco, ejecutado en menos de siete minutos, tiene conmocionado al mundo del arte.
El Museo del Louvre, en París, fue escenario este domingo 19 de octubre de un robo de alto perfil, luego de que un grupo de ladrones ingresara a la Galerie d’Apollon y sustrajera al menos nueve joyas de la Corona francesa, incluyendo piezas vinculadas con Napoleón Bonaparte y la emperatriz Eugenia.
Según autoridades francesas, el robo fue altamente planificado, los asaltantes aprovecharon una plataforma de mantenimiento para entrar por una ventana lateral, cortaron las vitrinas de seguridad con herramientas eléctricas y escaparon en motocicleta, todo en menos de siete minutos. Una de las piezas, una pequeña corona, fue hallada horas después, dañada y envuelta en tela cerca del museo.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, calificó el hecho como un “robo mayor con preparación logística”, mientras que la ministra de Cultura, Rachida Dati, prometió que el crimen “no quedará impune”. El Louvre cerró sus puertas por motivos excepcionales para evaluar daños y realizar un inventario.

Entre las joyas robadas figuran un broche de diamantes de la emperatriz Eugenia, una tiara de oro con rubíes y varias piezas del siglo XIX. El valor total podría superar los 10 millones de euros, aunque expertos destacan su valor patrimonial incalculable.
La Policía Judicial francesa, con apoyo de Interpol, mantiene un operativo internacional para impedir su tráfico hacia países como Bélgica o Países Bajos, rutas comunes en el contrabando de arte. El suceso reaviva críticas sobre la seguridad de los museos europeos y recuerda el histórico robo de la Mona Lisa en 1911, el último de esta magnitud en el Louvre.










