Presidenta mexicana adviertió que medidas unilaterales afectan a ambas economías mientras busca salvaguardar el TMEC.
La presidenta Claudia Sheinbaum manifestó su desacuerdo con los aranceles del 25% a vehículos importados impuestos por Estados Unidos, pero confirmó que México mantiene canales de diálogo abiertos para proteger la integración productiva de Norteamérica.
Durante su conferencia matutina, la mandataria subrayó la profunda interdependencia económica entre ambos países, evidenciada por los 2.5 millones de vehículos que México exportó a Estados Unidos en 2024 y el flujo constante de autopartes que cruzan la frontera hasta siete veces durante los procesos de fabricación.
Sheinbaum enfatizó que la relación comercial no es de competencia sino de complementariedad, resultado de décadas de integración industrial. Destacó que el TMEC, con sus estrictas reglas de origen del 75%, fue diseñado precisamente para fortalecer la competitividad regional frente a otros bloques económicos como Asia.

El gobierno mexicano enfrenta un calendario apremiante, mientras los aranceles entrarán en vigor el 3 de abril, las negociaciones continuarán hasta el 2 de abril, cuando Estados Unidos defina los alcances finales de su política comercial. Paralelamente, se prepara una reunión clave de gabinetes económicos binacionales para el 7 de abril.
Expertos advierten que estas medidas podrían encarecer hasta en 20% los vehículos en el mercado estadounidense y poner en riesgo millones de empleos interconectados entre ambos países. Ante este escenario, la estrategia mexicana se centra en negociar exenciones para autopartes, aplicar las cláusulas protectoras del TMEC y coordinar acciones con los gobiernos estatales fronterizos para mitigar el impacto económico.









