Gobernador Newsom califica la medida como «provocación política» mientras tensión migratoria alcanza punto crítico.
El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de 2,000 efectivos de la Guardia Nacional en Los Ángeles, en respuesta a las masivas protestas contra los operativos de ICE que han dejado 118 detenidos esta semana.
La decisión, anunciada en un comunicado presidencial que calificó las manifestaciones como «anarquía», se produce tras dos días de enfrentamientos en Paramount y Compton, donde manifestantes bloquearon autobuses y atacaron vehículos oficiales, provocando que agentes federales respondieran con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras.

El gobernador Gavin Newsom rechazó categóricamente la militarización: «Esta es una medida teatral que solo escalará la violencia», declaró el demócrata, mientras la alcaldesa Karen Bass, cuya ciudad adoptó en 2024 el estatus de «santuario migrante», denunció que las redadas siembran terror en comunidades de trabajadores. Testigos grabaron escenas desgarradoras cerca de un Home Depot en Paramount, punto habitual de jornaleros, donde niños lloraban al ver detener a sus padres.
La crisis alcanzó nuevo nivel cuando el secretario de Defensa Pete Hegseth advirtió sobre posible movilización de marines desde Camp Pendleton si la situación empeora. Mientras tanto, organizaciones como la Coalition for Humane Immigrant Rights reportan familias escondidas y negocios cerrados: «Están cazando a nuestros vecinos como si fueran criminales», declaró su directora Angélica Salas.
Este despliegue militar recuerda las medidas de 2020 tras la muerte de George Floyd.









