Ambientalistas creen que el proyecto es un peligro bajo tierra.
Esto es parte de lo que no se ve de arriba, pero estará debajo de la ruta del Tren Maya en la península de Yucatán, uno de los proyectos más importantes del gobierno mexicano, que pretende potenciar el turismo, la economía, el desarrollo y la conectividad entre Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
El problema es que la ruta del tren atraviesa varios ecosistemas; el más conocido es el de la selva, donde millones de árboles han sido talados o removidos, pero lo que poco se ha difundido son los cenotes y cavernas.
Un grupo de activistas ambientalistas nos solicitó poder mostrar este inframundo que contiene mantos acuíferos y especies endémicas y que, de acuerdo con su experiencia, está en riesgo con la construcción y operación del tren.
Entramos a una de las muchas cuevas subterráneas que existen debajo del llamado tramo 5 del tren maya en Quintana Roo en donde además de las especies que ahí conviven, los ecologistas temen que con la construcción del tren exista el riesgo de un colapso.
Los ambientalistas pidieron no mezclar la política con el cuidado del medio ambiente; no están en contra del proyecto ni del gobierno, pero pidieron que se hagan las modificaciones para que no se destruyan los ecosistemas formados durante años.
Mientras tanto, el proyecto del tren maya sigue su curso, tiene un avance aproximado del 60% y según el gobierno, empezará a funcionar el 1 diciembre de este 2023.






