El presidente de Estados Unidos criticó duramente a líderes europeos.
En un abarrotado Foro Económico Mundial en Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció un extenso y polémico discurso dominado por su obsesión con anexar a Groenlandia. Acusó a Dinamarca de ser «desagradecida» y exigió negociaciones inmediatas para adquirir la isla, argumentando razones de seguridad nacional y su posición geoestratégica, aunque descartó el uso de la fuerza.
Trump también lanzó críticas contra varios líderes occidentales, calificando la gestión de su predecesor, Joe Biden, como «desastrosa» y atacando a Emmanuel Macron y al primer ministro canadiense. Sobre Europa, afirmó que «se está destruyendo» y criticó su transición energética, tildando de «estúpidos» a quienes compran turbinas eólicas.

En un repaso global, el mandatario aseguró estar cerca de un acuerdo entre Rusia y Ucrania, prometió acabar con Hamás «en semanas» si no se desarma y confirmó una visita a China en abril.
Defendió su gestión económica y arancelaria, aunque evadió preguntas sobre la deuda estadounidense. Su intervención, deshilvanada y fuera de los tiempos protocolarios, concluyó con la frase «Estados Unidos está de vuelta».









