El presidente suspendió la operación tras anunciar un acuerdo político.
Las fuerzas armadas norteamericanas detuvieron una ofensiva militar programada a escasas tres horas de su ejecución en territorio de Medio Oriente. La orden de cancelación ocurrió luego de que la comandancia general recibiera instrucciones precisas del poder ejecutivo, desactivando los proyectiles de los buques navales que ya se encontraban listos para iniciar los bombardeos nocturnos.
Fuentes oficiales de la defensa explicaron que los planes operativos originales no contemplaban ofensivas contra instalaciones petroleras de la isla de Kharg, contradiciendo los mensajes emitidos previamente por el mandatario en plataformas digitales. La estructura de los ataques específicos se diseñó de forma acelerada durante la mañana, buscando un esquema diferente a las alternativas evaluadas.
Los secretarios de Estado y los altos mandos del Estado Mayor Conjunto sostuvieron una reunión de emergencia en la Casa Blanca para detallar la situación diplomática con el país asiático. El cese de las hostilidades busca dar un respiro humanitario a la región tras los intensos enfrentamientos armados registrados durante las últimas jornadas bilaterales.
El panorama internacional permanece bajo estricta observación debido a que el mandatario estadounidense aseguró que las negociaciones de paz involucran a diversas naciones aliadas.









