Luego de décadas, Rusia retomará su programa lunar, con una misión que tiene como objetivo probar nuevas tecnologías de alunizaje.
El próximo viernes 11 de agosto será el lanzamiento del cohete portador Soyuz-2.1b con un bloque propulsor Fregat y la estación automática Luna-25, en medio de algunas potencias mundiales como Estados Unidos y China que intensifican sus misiones hacia el satélite natural terrestre.
La primera misión del nuevo programa lunar de Rusia tiene previsto que el vuelo tarde entre «cuatro días y medio y cinco días y medio», una vez en la Luna, el módulo, cuya masa es de 800 kilos, deberá «tomar muestras y analizar el suelo, así como llevar a cabo investigaciones científicas a largo plazo”.
”Luna-25 se diferencia radicalmente de sus antecesores respecto a su alunizaje: las estaciones lunares rusas alunizaban en la zona ecuatorial, la nueva estación alunizará en una zona polar con un relieve accidentado”, indicó el encargado del programa.
Los principales objetivos de la misión son perfeccionar las tecnologías de aterrizaje suave en zonas polares de la Luna y estudiar la capa superior del polvo fino o regolito en el polo sur de la Luna. En 2027, se planea realizar el lanzamiento del orbitador Luna-26, y en 2028 se prevé que la misión de la sonda Luna-27 aterrice en una zona que acogería en el futuro una base lunar para investigar el permafrost polar.
🇷🇺🚀❗ Lanzamiento de un cohete Soyuz-2.1b con un satélite militar a bordo desde el Cosmódromo de Plesetsk pic.twitter.com/1y3JlW61b3
— Rusia Informa 🇷🇺 (@RusiaInforma) November 28, 2022








